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El domingo 2 de junio, lo que parecía ser un tranquilo fin de semana de primavera para José y Rutilda Cabrera se convirtió en una pesadilla. Cerca de la medianoche, un mensaje devastador cambió sus vidas para siempre. Alguien, posiblemente un “coyote” o una persona que traficaba con inmigrantes, les había enviado fotografías del cuerpo sin vida de su sobrina María del Carmen Guzmán, junto con coordenadas satelitales de su ubicación.
La mujer de 26 años había decidido emigrar de El Salvador a New Bedford en busca de una nueva vida, pero su viaje terminó trágicamente debido a la deshidratación en uno de los días más calurosos del árido desierto de Nuevo México.
Desesperados, los Cabrera intentaron comunicarse con la Patrulla Fronteriza y varias instituciones, pero la barrera del idioma no los llevó a ninguna parte. Luego, milagrosamente, llegaron a un oficial de la Policía Estatal de Nuevo México que hablaba español. El oficial pidió la información, reunió a un grupo de uniformados y salió, de madrugada, a buscar el cuerpo.
Horas después, José Cabrera recibió la llamada de que los agentes habían encontrado el cuerpo de María del Carmen a 200 metros de una carretera. En una trágica coincidencia, la madre de Guzmán, hermana de José Cabrera, murió hace 14 años intentando el mismo viaje.
“Es muy triste lo que está pasando”, dijo en su casa de New Bedford José Cabrera, quien junto con su esposa está organizando una recaudación de fondos para cubrir el costo de enviar el cuerpo de regreso a Ilobasco, donde esperan los abuelos y el hermano de María del Carmen Guzmán.
Según la Organización Internacional para las Migraciones, 548 personas murieron en 2023 intentando cruzar la frontera. Recientemente, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos alertó que las muertes en cruces fronterizos han aumentado en un 188 por ciento este año.
Envíe un correo electrónico a Gerardo Beltrán Salinas a gerardo@newbedfordlight.org


